miércoles, 4 de diciembre de 2013

I ULTRATRAIL SIERRA NORTE DE SEVILLA

He querido dejar pasar unos días para escribir estas lineas en frío, e  intentar asimilar todo lo vivido en esas 19 horas. Y es que han sido sentimientos encontrados los que he tenido a lo largo de esta prueba y sobre todo al finalizarla. En un principio me atraía la idea de participar de nuevo en una prueba de 3 cifras y la zona por la que discurría la hacía atractiva. Sin embargo, la fecha en la que se realizaba y la climatología, no ayudaban demasiado.
Por suerte amaneció un día soleado y no demasiado frío. Me dirigí directamente hacia el pabellón cubierto para cambiarme y dejar la mochila de Almadén. Allí pude saludar a numerosos amigos de este mundillo de locos: MiguelAngel Sarmiento, JuanManuel Ordóñez, Rafa "legendario", Manuel Holgado "Papácampeón".....


TurdetaniaTeam
Ya sabía de antemano que el terreno era mucha pista, asfalto y poco sendero (menos del 5%), pero eso no me desanimó a inscribirme. Sin embargo a medida que iban cayendo los kilómetros, monótonos y uniformes por pista y asfalto, notaban que iban apareciendo las primeras molestias en los gemelos. Normalmente, esto me suele ocurrir en los últimos kilómetros de un maratón por asfalto, pero es que en este caso, esos kilómetros son casi el aperitivo de esta carrera de 111 kilómetros. Me iba hidratando correctamente, aún a pesar de sudar poco, pero al no variar prácticamente el ritmo y el tipo y forma de pisada, provocaba una sobrecarga en mi gemelo derecho, que desembocaba irremediablemente en dolorosos calambres pasado el KM40. 
Km41
Bueno, esto con unos estiramientos y algo de magnesio se me pasa, iluso de mí. Me daba rabia, porque estaba perfectamente de cabeza y de fuerzas, sin embargo, tenía que alternar trotar con andar, y eso claro ya sabía a lo que me conduciría.....ampollas en los pies. En estas, me dio alcance Havié Rosales, que con su charla y chistes me hizo más ameno el camino hasta Almadén. Llegué sobre las 6:15 de la tarde y comenzaba a anochecer. Tenía que tomar una decisión rápidamente, de momento recogí el macuto y me cambié totalmente de ropa. Pasé por la zona de podología y me curaron las ampollas de los pies, les comenté también lo de la sobrecarga en los gemelos y me colocaron unos "alzas" en los talones que según la podóloga me ayudarían bastante. Bueno, me coloqué de nuevo las cascadia y a comer se ha dicho: un triste plato frio de macarrones, unos dulces y cocacola, eso sí, sentado junto al gran Francisco Contreras (alias Superpaco), que se estaba zampando un suculento plato de migas (envidia sana me dio).
Las 7:15  y emprendía la salida, había transcurrido una hora, mucho tiempo....demasiado. Salida del pueblo y comenzaba la subida al Calvario por un camino roto por las escorrentías; andaba raro, muy raro, como si andase de puntillas. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo comenzaba a aparecer un intenso dolor en los talones que se irradiaba a toda la planta del pie, joderrrrr, como si me clavaran alfileres. Opté por parar y quitarme esos alzas que me había colocado la podóloga. Ufff que alivio sentí, podía andar de nuevo y hasta trotar.  De nuevo me dió alcance el señor Havié Rosales, que iba el tio andando como una locomotora (a menos de 8 min/km), intenté subirme a sus vagones, pero desistí e hice todo el tramo restante hasta El Ronquillo en soledad, casi 5 horas, con la única compañía de la noche y las estrellas. Fueron momentos de concentración, meditación y sensaciones encontradas: por un lado me sentía bien, en paz;  por otro, iba sufriendo, con dolor. Me hubiese gustado ir corriendo y disfrutando, como hice en Ronda, pero tocaba sufrir. Supongo que son estos momentos los que te aportan la experiencia y la fortaleza necesaria para acometer pruebas de este tipo.
12:15 Avituallamiento de El Ronquillo, noche cerrada, frio intenso y la cabeza dándole vueltas al abandono. En principio me senté relajadamente a reponer líquidos y comerme el bocata de carne mechá que llevaba. en estas que veo llegar a Guille (el tio había se había hecho la Valiente por la mañana y ahora se disponía a acompañar a su "hermano" hasta Castilblanco, un máquina!!!) y le comento si lleva algún Ibuprofeno, bueno!!!!  salvado por los pelos!!!, me da uno y en 10 minutillos he resucitao y estoy en marcha de nuevo. A la salida del Ronquillo les doy alcance y continúo con Manuel Román Hernández, experto ultrero, al cual debo en gran parte haber acabado esta prueba. Mi llegada a Castilblanco fue muy penosa, pues tenía ya totalmente contracturados ambos gemelos y apenas podía dar un paso. Muchas gracias Manuel por tus ánimos y por acompañarme hasta la misma linea de meta. Aún me emociono al recordar esos momentos. Son por estos momentos por los que merece la pena el sufrimiento y el dolor, y esto son pasajeros, la gloria es para siempre.


"COMPLACE MÁS LA GLORIA CUANDO SE HA SUFRIDO TANTO PARA ALCANZARLA" 


Desde este humilde Blogg  quiero agradecer la labor de todos los voluntarios, podólogos, fisios  y organizadores; sin ellos no hubiese sido posible este sueño. Y espero que los fallos y errores cometidos, les sirvan para corregirlos y que no se repitan en ediciones posteriores. Aupa los lentos de Torreblanca!!


4 comentarios:

Javier Balbuena dijo...

Enhorabuena Luisma por llegar a meta de nuevo. No tuviste tu dia, pero en otra ocasion disfrutarás más. Y aun asi, llegaste a meta que es lo que importa.
Yo hace tiempo tambien sufria mucho calambre en los gemelos. Desde que empece a usar medias de compresion se pasaron totalmente. Ahora lo que se me jode son los cuadriceps....

erbixa Rosales dijo...

te lo he dicho en facebook y aquí también, un gustazo enorme compartir camino contigo, ánimo a curarnos y pa lante... el rcorrido no me gustó nada...

gabri dijo...

Mi mas sincera enhorabuena campeón! Eres mi héroe!!.Lo que has hecho es sólo para los elegidos para la gloria! Chapeau Luisma!!

Equipo de "A media horita" dijo...

En el ultrafondo no hay nada fácil, ya lo sabes, es una lucha continua entre cuerpo y mente. Las heridas se curan, pero la satisfacción de conseguir lo logrado, se quedan para siempre, al igual que las vivencias en esos cientos de kilómetros. Enhorabuena Luisma!!!

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