lunes, 6 de marzo de 2017

ULTRA TRAIL SIERRAS DEL BANDOLERO 87KM



No se por donde comenzar esta historia, pues son tantas las vivencias y pensamientos que han pasado por mi cabeza en estas algo más de 20 horas, que necesito ordenarlas adecuadamente y escribirlas para recordarlas por siempre.

Hoy es lunes, transcurridas algo más de 24 horas desde que crucé la meta en Prado del Rey, me encuentro exhausto y dolorido, pero muy satisfecho, tremendamente feliz y satisfecho, con una sensación de plenitud difícil de explicar con palabras. Sólo los que se enfrentan a este tipo de retos deportivos en su vida saben de lo que hablo. Pero no quiero ponerme sensiblón antes de tiempo, vayamos a los hechos.
Ya había hecho esta prueba en 2016, pero en esta ocasión le añadían un puntito más de dificultad, unos 11 kms y bastantes metros positivos por la sierra del Albarracín. La había preparado a conciencia y había hecho ese tramo nuevo hasta en tres ocaciones, la última el pasado martes con mi amigo Fernando Jiménez, y las sensaciones por parte de los dos eran muy buenas. Sabíamos que a cuatro días de la prueba era una temeridad darnos ese tute, pero necesitábamos un plus de confianza, de seguridad en ti mismo, y ya lo teníamos, sabíamos a lo que nos enfrentábamos.
El viernes hablé con Fernando y me comenta que se ha fastidiado la rodilla, que no cree que pueda tomar la salida. Me invade una gran frustración y pena por él, así que debía ir sólo. Tenía muy claro desde el principio que la acabaría, que lo haría por él; era otro punto más de motivación que tenía, al igual que siempre en el horizonte, el gran objetivo de la Ultramitic andorrana, mi sueño.
Había estado lloviendo toda la noche y seguía haciéndolo con ganas, el sábado se presentaba terrorífico: alerta amarilla por vientos de 70km/h y lluvias de 15 l/m2. Sabía a lo que me enfrentaba, sólo quedaba echarle valor y equiparme hasta los dientes con lo mejorcito de mi armario deportivo. No quería variar mi rutina en los entrenos bandoleros, parada en la venta el palancar, molletazo de aceite y cafe calentito. Salgo de la venta bajo una lluvia torrencial que no presagiaba nada bueno. El cielo nos hablaba, pero no quería escucharlo.
Llegada a Prado del Rey, saludo a algunos amigos que se encontraban resguardados bajo la carpa que la organización había dispuesto y recogida del dorsal. Primer contratiempo de la mañana, mi chip no aparece, y me tienen que asignar un nuevo dorsal con su chip correspondiente.
Con los compis del TurdetaniaTeam
Me dirijo de nuevo al coche para depositar la bolsa con los regalos, a saber: camiseta finisher, braga de cuello, chicle energético, vaso plegable de silicona y calcetines personalizados UTSB. Allí mismo acabo de ordenar la mochila y cambiarme, decido salir con casi toda la artillería:


  • Mallas largas de invierno Kalenji.
  • Sobrepantalón de agua Quechua.
  • Camiseta térmica de manga larga.
  • Camiseta de competición turdetanaTugaWear.
  • Guantes de neopreno 2mm.
  • Gorra con bisera.
  • Buff en el cuello.
  • Calcetines Lurbel doble capa Bmax.
  • Zapas saucony Xodus con suela vibram.




  • Chaqueta de membrana Ternua adrenalite neutrino, transpirable y resistente a una columna de agua de 20.000 mmH20 según especificaciones del fabricante. 




Dejaba en la recámara de la mochila la manta térmica, una venda elástica, sales, 2 tubos de magnesio, el frontal led senser H7, el GPS garmin etrex 30, los palos Black Diamond de carbono, unos guantes de seco, gorro, Buff , calcetines, Camiseta de competición del VCXM TugaWear, además de una reserva de calorías en forma de barritas y geles apropiadas para hacer la prueba en semiautosuficiencia, y una 2ªcapa con funciones de 3ª: Chaqueta O2 Evolution Stretchshell con una membrana de 15K/10K. En total casi 4 kg de peso a mis espaldas

Sabía que con esa equipación de salida aguantaría bien hasta el Boyar.
Con unos minutos de retraso echaba a andar la "Bandolerita 2017", por delante un largo camino de 87 kms y muchas incógnitas por resolverse.


1er TRAMO: PRADO DEL REY-EL BOSQUE: 12 kms - 1h24 min. Puesto 312



En principio una pista fácil y muy corrible, con una pendiente favorable en casi todo su trayecto. La única dificultad, la aglomeración de corredores que se formaba cada vez que había que cruzar arroyos y charcos sin mojarse, que enorme contradicción pensaba yo, ¿Qué se pensaban éstos que van a encontrarse ahí arriba? A algunos corredores se lo comentaba para que fuesen mentalizándose en el fregao que se habían metido, y que ya no había vuelta atrás. 

2º TRAMO: EL BOSQUE-LLANOS DEL CAMPO. 14 kms. "COMIENZA EL BAILE"



Comienza el baile, iniciamos la larga subida por el cortafuegos del Albarracín, ya estamos en mi terreno. Por el senderito comienza a fluir agua, primero poco a poco, un hilillo, que poco a poco va ganando caudal, hasta convertirse casi en un torrente, lo cual dificulta bastante la progresión, pero entre los buenos tacos de mis zapas y los bastones, lo hago sin ningún contratiempo.
Ya hemos ganado altura y unido a la lluvia y al viento, la niebla y el frio quieren unirse a la fiesta, lo que va dando al día un cierto carácter épico. En las bajadas, voy muy suelto y seguro, adelantando a muchos corredores y disfrutando enormemente, ese paisaje y la climatología me recordaba a mi querida selva. Cuando atravesaba el bosque de madroños di alcance a Fran Borrego, inconfundible sus andares jajajajaja, que tio más grande, y no es una metáfora. Fui con él durante un trecho, charlando tranquilamente y riéndonos, me despedí y continué mi marcha. Alcanzamos de nuevo la pista y seguimos ascendiendo por el arroyo hacia el Albarracín. En las ocasiones anteriores, siempre lo había visto sin una gota de agua y hoy iba espectacular. Sabía que nos aproximábamos a la famosa bajada, y que con esa lluvia y el barro sería como una pista de patinaje. Efectivamente, me situé arriba y se veían numerosos corredores bajando de todas las posturas posibles, y aferrándose inútilmente a las pocas ramas y brotes que quedaban. Esos cuatro años bajando y subiendo los senderitos por la selva iban a servir de algo, así que, sin pensármelo dos veces, me lancé hacia abajo, haciendo giros imposibles y ayudándome de mis bastones bajaba deslizándome, adelantando muchísimas posiciones y disfrutando a tope. Una descarga de adrenalina que hacía que me olvidase de la lluvia, del viento y del frio y que me mantenía siempre alerta. Una vez abajo quedaba, eso........ subir de nuevo por otro cortafuegos imposible, pero antes pude comprobar la fragilidad del ser humano y la crudeza de este deporte, cuando vi a un chico tembloroso, tendido y cubierto por una manta térmica con un trozo de rama clavado en su pie.


Esas crudas imágenes me pusieron de nuevo alerta: "Aquí no hay lugar para cometer errores Luisma!!!, debes ir concentrado siempre y evitar distracciones si no quieres acabar así. Lo de la bajadita de antes haciendo el cafre fue una gilipollez, un riesgo innecesario que no debes volver a repetir", me decía.

3er TRAMO: LLANOS DEL CAMPO-PUERTO DE EL BOYAR. 6 kms

"El periodo adaptativo" le he titulado, pues consiste en un tramo fácil siempre en contínuo ascenso por senderos corribles en condiciones normales, pero que con la meteorología actual lo hacen muy complicado. Llegada al puerto de el Boyar en 6 horas de carrera, tenía un colchón aún de 1 hora sobre el tiempo de corte en ese punto. Tocaba alimentarse algo, reponer líquidos, colocarme la segunda capa, los guantes de neopreno y cambiar la gorra por un buen gorro de abrigo. Los 2º C existentes me obligaban a salir disparado del avituallamiento, pues te quedabas rápidamente helado. 



4º TRAMO: EL BOYAR - VILLALUENGA DEL ROSARIO. 12,5 kms. El Infierno del Simancón.
Muchos corredores optaban por abandonar en el Boyar, lo que venía a continuación era el infierno, y eso me causaba bastante respeto. Había que estar muy loco o ser un insensato para subir en esas condiciones; pero yo no soy ni lo uno, ni lo otro, muy al contrario, me tengo por una persona cuerda con una mente científica y analítica, que analiza bien una situación y toma una decisión más o menos acertada. En esta ocasión la decisión era seguir. Conforme ganaba altura, el frio y el viento se hacían más intensos, aparecían restos de la nevada de la noche anterior, como advertencia de lo que allí arriba nos esperaba. La lluvia helada horizontal arreciaba, impidiéndote casi mantener una posición erguida, lo que a su vez hacía que no viésemos las balizas. Yo conocía bien ese camino, ya lo había hecho muchas veces y eso me daba mucha confianza.



Aún recuerdo este pasado verano cuando pasé con Ángela un fin de semana en Grazalema y me escapé de madrugada para subir por este mismo camino hasta el reloj y el Simancón y ver amanecer desde su cumbre, es una imagen que me acompañó durante todo ese trayecto, no podía verlo por la niebla, pero sentía que estaba ahí, a mi izquierda, gritándome y lanzándome toda su furia, pero yo seguía con buen paso hacia delante. Tenía ante mí la meseta del Simancón, terrorífica, sin ver a cuatro palmos, con un viento Sur Oeste huracanado por momentos, con -2ºC y con una sensación térmica de muchos grados menos, las tres capas estaban funcionando a la perfección. Había que bajar de allí rápido, y cual fue mi sorpresa que la mochila se había abierto por su parte superior y había perdido la bolsa en la que guardaba el frontal con las pilas de repuesto, otra con un buff y guantes y una tercera con la gorra de la KDD la última selva. Ufff, difícil decisión la de retornar a ese infierno, pero tocaba subir de nuevo sobre mis pasos para buscar esos preciosos objetos. Tuve la enorme fortuna que otro corredor los había encontrado más arriba y llevaba la bolsa del frontal en su mochila, habiendo dejado sobre una baliza luminosa de batería las otras dos. Me lo devolvió amablemente y yo se lo agradecí con todo mi corazón. Son este tipo de gestos los que hacen grande este deporte y estas pruebas, el enorme grado de compañerismo y empatía que se establece entre nosotros. Durante el descenso, buscando el Navazo alto creo recordar tuvimos otro serio contratiempo, pues erramos el camino hacia Villaluenga y bajábamos por donde luego debíamos retornar a Grazalema. Decidí tomar las riendas del grupo, encender mi GPS, cargar el track y seguirlo. La niebla era muy intensa en esa zona y la noche ya había hecho acto de presencia, lo cual dificultaba bastante la orientación.  Buscábamos la famosa bajada a Villaluenga, que de noche y en esas condiciones era una trampa mortal, piedras afiladas como cuchillos y resbaladizas, hacían que cualquier despiste se tornase en un seguro accidente con terribles consecuencias. Ya estábamos abajo, en el avituallamiento, hacía 10 horas y 5 minutos que había salido de Prado del Rey y tenía aún un colchón de 3 horas sobre el cierre de ese punto. Daba tiempo a reponer fuerzas adecuadamente y cambiar las pilas del frontal (por cierto, muchas gracias Luis Solano por las pilas, no estaba seguro que tuviese suficiente con un repuesto que llevaba), me quité la tercera capa y cambié los guantes de neopreno por los de seco, los calcetines ni me los toqué, pues ya estaban unidos a mi piel y así debían seguir hasta la meta. Tras casi 20 minutos de parada, iniciaba el retorno.  

5º TRAMO: VILLALUENGA DEL ROSARIO - GRAZALEMA. El retorno

Iniciaba ya por fín el camino de vuelta, afortunadamente el viento había amainado y la lluvia había cesado. Me lo tomé con cierta calma, dando tiempo a que mi estómago digiriera la ensalada de pasta y el bocadillo que me había tomado, el año anterior creo que apenas empleé en este tramo unas 2 horas 30 minutos, sin embargo en esta ocasión se me fue a las 3 horas, Las plantas de los pies me dolían bastante, seguían frias y mojadas, lo que hacía muy incómodo un simple trotecillo. Ya casi llegando a la zona del Camping di alcance a Sergio K2 que acompañaba a Cristina Delgado, dos fuera de serie que no atravesaban por su mejor momento pues Cristina tenía serios problemas de estómago que le hacían vomitar y Sergio bastante sueño. Joder decía yo, después de casi 130 kms!!!! 

6º TRAMO: GRAZALEMA - BENAMAHOMA. El Descenso



Tras un buen café caliente con unas galletas en el avituallamiento y registrar el chip, iniciaba este tramo con Sergio y Cristina, sin embargo Cristina seguía sin encontrarse bien y decidió finalizar ahí su carrera, una auténtica pena. Iniciaba la subida de nuevo al Boyar con Sergio, hablábamos para mantenernos despiertos y no cometer errores. Él continuamente me indicaba que tirase yo, que me estaba frenando y que podía mejorar mi tiempo y posición del año anterior, eso ya me importaba a mi poco, simplemente me apetecía estar con él. Fui poco a poco incrementando el ritmo alternando el andurreo con un trote ligero pero que me hacía distanciarme irremediablemente. Sergio es de los pocos participantes que tiene en su haber las 5 ediciones anteriores de la ultra de Bandoleros, y perseguía su sexta, casi nada!!!! Sabía de sobra que lo conseguiría, incluso me atreví a aconsejarle que podía echarse un sueñecito en el avituallamiento de Benamahoma. Cuando llegué a este avituallamiento, de nuevo un café calentito con unas galletas y cual es mi sorpresa que veo al lado mía dormido sobre una silla a Alfonso Cabrera, había participado en la larga y después de haberse retirado en Ronda, estaba esperando aquí a los últimos para acompañarlos hasta la meta de Prado del Rey, que enorme gesto de generosidad!!!! Muy grande nuestro Bandolero, si otros se llevaron una medalla finisher por atender a un participante lesionado, Alfonso se merece mil medallas por parte de la organización y de todos nosotros.



7º TRAMO: BENAMAHOMA - EL BOSQUE. "El paseo por el Majaceite"
Es este un sendero precioso que discurre por el curso del rio Majaceite, muy fácil y corrible, pero que ya con el enorme desgaste acumulado lo hacen muy difícil. Son apenas 5 kms de soledad absoluta pero que me llevan casi la hora, durante la cual voy enfrascado en mis pensamientos y cálculos. 




8º TRAMO: EL BOSQUE - PRADO DEL REY. META. "El infierno de barro"





Y quedaba la guinda, la meta a tan solo 12 kms, primero por un sendero paralelo al río, a continuación por una pista fácil de arena compactada que permite correr, pero que tras entrar en la finca privada, se torna un auténtico barrizal impracticable, en el que me hundo sin remisión a cada paso. Creo que ha sido el único momento en el que he maldecido y gritado enfurecido. El pueblo a la vista, cerca, muy cerca, pero esta ahí arriba, hay que hacer un último esfuerzo y ascender hasta la meta, la tengo ya a la vista y no quiero correr, no puedo correr, quiero eternizar esos momentos, entrar tranquilo, relajado, levantar los brazos y con los palos al aire, gritar ¡RESISTÍ Y VENCÍ!

Medalla finisher, sudadera bandolera y agasajos múltiples por parte de los voluntarios, cerveza, bocadillo de lomo caliente.......todo eran mimos....Muchas gracias de corazón!!!!
Sólo me quedaba sacar el teléfono de la mochila y hablar con Ángela, decirle que ya había llegado y que estaba bien, se que para ella también ha sido una noche muy larga desde la distancia. Fue oir su voz y derrumbarme totalmente, rompí a llorar como un niño, no articulaba las palabras, tuve que salir de la carpa y respirar profundamente aire fresco. Era tanta la tensión acumulada en esas 20 horas y 41 minutos que no pude contenerme.
Ya más relajado pude saludar a mis amigos del Turdetaniateam Santaella, Javier Corrales y Miguel Angel Sarmiento, que habían llegado 8 horas antes!!!! Ya me gustaría estar a vuestro nivel amigos y acompañaros en carrera, en fin, me tendré que contentar con veros a la salida........y en la meta.
Con un gran bandolero: Guillermo Balastegui "Guille"

domingo, 10 de abril de 2016

XVIII EDICION LXVII MILLAS ROMANAS DE MÉRIDA

Las famosas millas romanas de Mérida, una prueba que hace tiempo que tenía en mente. pero que siempre la había ido dejando de lado. Ya me las habían recomendado otros corredores que habían participado, así como una experta conocedora de la prueba, como era Maria José Vera (4ª clasificada en esta edición). Esta era la ocasión, y allí me planté: pabellón Diocles a las 19:30 para firmar, recoger el dorsal, el rutómetro y cambiarme. Me dirigí hacia el Arco de Trajano, desde donde se daría la salida a las 21:00, saludar a numerosos amigos y conocidos de este mundillo......y primer contratiempo, cuando voy a sellar el rutómetro, me percato que no lo llevo encima, me lo había dejado olvidado en el coche!!!! El personal de la organización que allí se encontraba, me hicieron un apaño y en una hoja de papel me pusieron el primer sello, indicándome que a los siguientes controles de paso les contase lo sucedido y que intentaran proporcionarme otro rutómetro en blanco.

Arco de Trajano al fondo
La cosa empezaba mal, y entre los nervios de la salida y este despiste gordo, no las tenía todas conmigo. Ya me pude relajar cuando se dio la salida y comencé a dar las primeras zancadas, que al principio eran muy cortas, pues salí muy atrás y la aglomeración de corredores era considerable. La segunda estampa imborrable fue el paso por el puente romano de Mérida, con la gente animando en sus aceras y con antorchas.

En cuanto salí del puente y giramos hacia la izquierda, metí ya la directa y a ritmo constante pude ir progresando sin problemas.

Estaba en el primer control de Calamonte en 35 minutos, distante 5,5 kms de la salida. Iba cumpliendo bien las horas de paso previstas.
Siguiente destino, Arroyo de San Serván, distante 9 kms y al cual llegué sin más contratiempos a las 22:37 (media de 9km/h en ese tramo). Ahí tenía puesta la organización la cena, pero yo ya había cenado algo cuando fui a recoger el dorsal, así que sólo sellado , reponer un bidón y probar algo de pasta. Como curiosidad, decir que el grupo de cabeza había llegado a este control con casi 20 minutos de adelanto sobre su apertura, y allí se encontraban en el pabellón, todos nerviosos por sellar y salir disparados. Aproveché para saludar al "Ultrachamba" y preguntarle como iba, y sin darme cuenta creo que me colé de muchos en el sellado, pues iban guardando un orden en una "cola" según llegaban, y yo no me di cuenta de ese aspecto. Creo que nunca me había visto en esa situación y sentí bastante apuro, pero tenía claro que esa no era mi guerra, mi único reto era bajar de las 15 horas y no entrar en podium como esos bicharracos y así se lo dije cuando salí del pabellón.
En ese control tampoco me pudieron solucionar lo del rutómetro, y la hoja ya estaba totalmente empapada, estaba bastante nervioso.
Siguiente control, Torremegía, distante 13,1 kms por un terreno que no ofrecía mucha dificultad. En ese tramo me dió alcance Anaime, y posteriormente Julio y ya continuamos juntos hasta el pueblo. Allí me proporcionaron el dichoso rutómetro y me lo sellaron adecuadamente.

Ya más tranquilo, tras repostar líquido y tomar una buena ración de frutos secos y plátanos, reemprendimos la marcha; eran las 00:14, habíamos recorrido esos 13,1 kms en 1h28min. Teníamos por delante el primer tramo duro de la prueba, La subida hasta el Castillo de Alange. Bueno eso era sobre el papel, porque una vez cruzamos la carretera hacia el pantano, las balizas nos mandaban a un supuesto sendero que trascurría precisamente paralelo hacia la carretera, y que se ve había desbrozado hace poco y mal. Fueron 3 kms, pero que nos llevaron 37 minutos y más de un susto.  Algunos no jugaron limpio y directamente se comieron ese tramo por el arcén de la carretera, sobre su conciencia caerá, y si por mi fuese los hubiese descalificado allí mismo.
Una vez hubimos salido de ese infierno de ramas y pedrolos, nos disponíamos a cruzar la presa, un tramo asfaltado y perfectamente iluminado. Es en esos momentos en que bajamos la guardia cuando sobrevivienen generalmente los errores, y el mio me costó bien caro, un traspiés en el hueco existente entre la acera de la presa y el guardarail me hace dar de bruces contra el duro suelo, fuerte contusión en ambas rodillas, golpetazo también en el mentón y la mano izquierda también tocada, quedo tirado en el suelo como un guiñapo, diosss! pensé. aquí se acabó la aventura. Julio no hacía nada más que preguntarme si me encontraba bien, pero me costaba reaccionar, estaba muy aturdido y conforme me fui incorporando comprobé que aunque magulladas por el golpe no había derrames en las rodillas y podía seguir, aunque con dolor. Me dije: "SI TE CAES UNA VEZ .........TE LEVANTAS.......Y SIGUES!!!!" Me acordé entonces del  amigo Flore, que tiene por lema "quien resiste, vence", y continué mi marcha, lenta y torpe, pero siempre hacia delante. Y lo que venía ahora era la subida al Castillo de Alange con su posterior bajada al pueblo; terrible no, lo siguiente. La subida fue llevadera y no perdía ritmo, sin embargo la bajada se me hizo realmente dura, pues además de la inseguridad que llevaba, el frontal se iba agotando y las rodillas comenzaban a gritar de dolor.
Con Anaime
Una vez llegado a Alange, pude curarme algo las heridas, reponer fuerzas y continuar la marcha, aunque ya en soledad.

En ese instante, 1ª mujer de la carrera
Julio ya quedaba fuera de alcance y Anaime seguramente no andaría lejos, tocaba apretar los dientes, lo malo es que lo que me venía ahora era la subida a la calderita y su posterior bajada; hubo un momento en que se me saltaron las lágrimas, de dolor, de impotencia, me quedaba aún más de la mitad de la prueba!!!! pero logré abstraerme de los pensamientos negativos conversando con otros corredores y sin darme casi cuenta estaba ya en La Zarza, eran las 4 y 20 de la mañana, había empleado 1h37 min en los apenas 8 kms que separan alange de la Zarza, y me encontraba casi hora y media por encima de mi horario previsto, las sub15 horas habían pasado a simplemente.....llegar a Mérida.
El tramo siguiente hasta Villagonzalo no tenía dificultad, llano y con buen piso, tocaba recuperar algo el tiempo perdido. Recorrí los 6,5 kms que lo separan de La Zarza en 55 minutos (7 km/h). Paradita de apenas 5 minutos para comer algo y reponer el bote, y a seguir, en esta ocasión con destino San Pedro de Mérida, km 67,3. De nuevo buen firme y llano que me permitía correr, con lo que iba recuperando tiempo y sobre todo la confianza en mi mismo y en mis posibilidades. Llegada a San Pedro de Mérida a las 7:41, amaneciendo. Cambio de calcetines, buen desayuno y a seguir que nos espera el parque Natural de Cornalvo.
Fue espectacular, ver los primeros rayos de sol reflejados en aquellas encinas, me dieron literalmente la vida, empecé a sentir de nuevo las piernas con energía y ganas de correr. El sitio era espectacular, alternando dehesa con subidas de aupa por los cortafuegos hasta el penúltimo control situado en la parte alta del parque, allí se encontraba una pareja de voluntarios con su autocaravana derrochando ánimos. De nuevo reponer el bidón , añadir las sales, tomar un gel y a tumba abierta hasta Mirandilla. En ese tramo adelanté a numerosos corredores, mis piernas parecía que hubiesen acabado de empezar la clásica tirada de los domingos. No me lo podía creer, pero tenía que aprovechar ese chute de energía. Hice ese tramo de 9,5 kms desde Cornalvo hasta Mirandilla en unos 56 min!!! Subidón gordo al escuchar el megáfono del guardia civil del avituallamiento.
Ya tenía Mérida a escasos 12 kms, bajar de las 15 horas se tornaba imposible, pero aún podía hacer una buena marca. Enganché con una pareja de corredores madrileños que mantenían un ritmo medio decente para lo que ya llevábamos, y pude seguir con ellos unos kilómetros, sin embargo, mis piernas estaban ya gritando de dolor y me daba miedo producirme alguna lesión muscular, sencillamente, dejé llevarme y andar lo más rápido que podía hasta la meta. Fue una apoteósis la entrada en aquella plaza, con la grata sorpresa que justo antes, nos adelantó la primera fémina y le cedimos gustosamente todo el honor y la atención del público para su entrada en meta. A continuación, nos tocaba a nosotros, cuatro valientes a los que el destino quiso unir sus caminos ese día en ese sitio, inolvidable y muy emotivo. 

Aquí podéis descargaros el track de la carrera:
101,4 kms - 1500m+ en 15h42min16"
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12891227

Mis más sinceros agradecimientos a todo ese ejército de voluntarios que hacéis posible que cumplamos este sueño, organización perfecta y avituallamientos completos. Sólo un único pero, la señalización dejó mucho que desear. El tema del balizamiento debéis mejorarlo un poco en próximas ediciones.
También quiero dar un pequeño tirón de orejas a algunos listillos: observé perplejo como muchos corredores optaban por hacer el tramo hasta la presa por el arcén de la carretera, en vez del que había señalizado por el sendero, pero lo que ya me ha encendido, ha sido el enterarme que algunos directamente han enfilado hacia Alange saltándose la subida al castillo. Creo que en esos puntos, en la calderita y en otro de Cornalvo, debíais de colocar algún punto de control. Es una pena que estas cosas ocurran, pero allá cada cual con su conciencia, yo la tengo muy tranquila afortunadamente.
También tengo que agradecer a la organización el traslado en coche hasta el pabellón, que aunque distante tan solo 1,5 kms, se nos hubiesen hecho interminables. 
Traslado hasta el pabellón, 1ª clasificada 



lunes, 7 de marzo de 2016

ULTRATRAIL SIERRAS DEL BANDOLERO 77 Kms


UTSB 77 kms finalizada en 16 horas y 23 minutos. En esta ocasión venía acompañado de mi amigo Fernándo Jiménez, cuantas batallitas llevábamos a nuestras espaldas y cuanto tiempo hacía que no compartíamos una.
Tenía muy buenas sensaciones y me encontraba fuerte, así que decidí salir a hacer los primeros 12 kms hasta el Bosque corriendo a buen ritmo, para completar ese tramo en el tiempo que tenía previsto de 1h15 min.
Mr. Fernando.
Parada muy corta, pues tan sólo bebí un vaso de agua y otro de isotónico y a continuar la marcha. En ese punto ya la carrera se ponía cuesta arriba, para subir por el cortafuegos del Albarracín y luego descender buscando el área recreativa de los llanos del campo, km 18,67, en que se encontraba el 2º avituallamiento.



En esta ocasión rellené los dos botes y bebí de nuevo varios vasos de agua que al parecer me provocaron una especie de "corte de digestión", pues al poco comencé con un malestar general y sentir como se me revolvía todo el estómago.

Buffff, la carrera se complicaba por momentos, y a cada paso que daba tenía que pararme para encogerme como podía y mitigar algo el dolor. Se me hicieron eternas esas casi dos horas que empleé en alcanzar el Puerto del Boyar, punto en el que tenía casi decidida mi retirada. Paré un buen rato en ese avituallamiento para comer y beber tranquilamente, pensando siempre en positivo y escuchando al cuerpo y sobre todo a mi cabeza. Si el año pasado fue una gripe la semana anterior la que me dejó fuera de esta prueba, este año no se iba a repetir.
La decisión estaba tomada: CONTINUAR!!!! conocía ese tramo hasta Villaluenga y sabía perfectamente lo arriesgado de la decisión, pues encima el tiempo empeoraba, amenazando lluvia y con bastante frio.
Inicié la subida despacio, y poco a poco me fui encontrando mejor, con fuerzas; eso me animaba bastante. Sin embargo no dejaba de sentir esas "puñaladas" en mi estómago cada vez que intentaba forzar.
Una vez coronado el puerto y tomado resuello, comencé a correr y a correr sin parar, superando a multitud de corredores hasta dar alcance a Rafa Legendario, que al parecer tenía problemas con sus zapatillas. Decidí aflojar un poco y disfrutar de su compañía hasta Villaluenga del Rosario, 4º avituallamiento, situado en el km 37,28.

Llevaba acumuladas ya casi 2 horas y media de retraso sobre mi horario previsto, pues tenía intención de llegar al pueblo sobre las 16:15 y eran ya las 18:46, casi anocheciendo. Era ya muy complicado cumplir el objetivo de tiempo que a priori me había marcado, sin embargo, después de comer y beber, me encontraba de nuevo fuerte y con muchas ganas, así que, apurando las últimas horas de sol salí rápidamente de Villaluenga en dirección a Grazalema, adelantando de nuevo continuamente a corredores, para alcanzar el 5º avituallamiento a las 21:49 horas (km 49,30) en apenas 2 horas 40 minutos!!!.

Allí me encontré con un numeroso grupo de amigos que hacían la prueba de 155 kms, Javier Gonzalez Poveda, Chema, Roberto Jimenez Trenado, Antonio Vega Cazalla y Guille. Con ellos afronté la dura subida hasta el puerto del Boyar, para una vez coronado, y con todo el dolor de mi corazón, abandonar la buena compañía de estos máquinas y dar rienda suelta a mis energías para seguir corriendo hasta Benamahoma. Destino que alcancé allá por las 00:13. De nuevo misma rutina: reponer el bote de agua, bocadillo, vaso de cocacola, cambio de pilas al frontal, llamada a Ángela y reanudar rápidamente la marcha con el siguiente objetivo a 5,5 kms: El Bosque, que alcancé a las 1:10 de la madrugada.
Me quedaban unos 12 kms hasta la ansiada meta en Prado del Rey, pero ya las fuerzas empezaban a flojear y notaba los gemelos bastante cargados, así que me uní con un buen grupo que hacía la prueba larga, entre los que se encontraba un amigo de la Ultima Selva, Antonio J. Beltrán, para afrontar a buen ritmo esos últimos kilómetros.
Quería al menos bajar de las 16 horas y encima comenzaba a sentir bastante frio, así que, empecé de nuevo a incrementar el ritmo y trotar un poco, sin embargo tuve un serio despiste, pues en lugar de cruzar la carretera y tomar la dirección de Zahara de la Sierra, seguí hacia delante para subir a Prado del Rey por la carretera. Cuando quise percatarme del despiste ya había  recorrido casi 600 m que luego tuve que desandar para retomar el camino correcto.
En vez de girar a la dcha. seguí dirección Prado del Rey
Que rabia sentí en ese momento, las 16 horas se me escapaban irremediablemente.
Pero me quedo con todos los buenos momentos que he tenido durante durante esas largas horas, con los magníficos paisajes que he contemplado, con el frio y la niebla, con el viento, con los buenos amigos que he podido saludar de nuevo y con los que he conocido en el camino, con la infinita predisposición y ánimos de los voluntarios en todos y cada uno de los avituallamientos.
Por todos esos motivos me tendréis de nuevo en la linea de salida el próximo año. Larga vida al Ultratrail Sierras del Bandolero!!!
Mención muy especial a mis compañeros del Turdetania por el carrerón que se marcaron:
Miguel Angel Sánchez Pavón con una magnífica marca en los 77 kmsv de 12 horas y 27 minutos.
Miguel Ángel Sarmiento, que a pesar de una lesión tuvo el coraje de acabarla sin poder correr desde Grazalema, entrando en 25 horas y 34 minutos.
Javier Corrales, que aunque joven, ya tenía experiencia en esta prueba, parando el crono en 24 horas y 41 minutos. Que alegría me dio verte bajando el boyar, ibas hacia la gloria!!
Cristobal Martel, otro crack, como persona y como corredor. No sabes lo que me reconfortó tu abrazo cuando subía el boyar todo hundido y desilusionado, me diste energías. 16 de la general y 24 horas 4 minutos.
Florencio Arroyo, otro de los presuntos noveles en estas lides, pero que ya está hecho todo un experto, marcándose un carrerón y entrando en 27 horas 33 minutos.
Juan Manuel Ordóñez y Jesús La Casa, entrando juntos en 26 horas y 28 minutos.
Francisco Javier González Poveda, con el cual tuve la fortuna de compartir la subida al boyar desde Grazalema, que entró en 34 horas 52 minutos.
Y dejo para el final a Manuel Moreno y Fernando Jiménez que tuvieron que retirarse en el Boyar, mucho ánimo a los dos, sois unos campeones y no tenéis que demostrar nada, el sólo hecho de estar en la linea de salida os hace unos héroes.


Otra medalla para la colección